No es Madrid para viejos

sábado, 16 de julio de 2011

Nueva etapa en el blog

No hace falta ser ningún lince para darse cuenta que llevo unos cuantos días sin publicar entradas en el blog. Mi llegada a la Asamblea ha bloqueado de alguna manera la orientación que quería darle a mis entradas y se me hacía muy cuesta arriba escribir entradas cuando los objetivos me resultaban poco claros.

Por un lado me debatía acerca de continuar mis entradas sobre la Dependencia como si nada hubiera pasado desde mayo o iniciar a contar mi actividad política en la Asamblea al modo de un relato personal de un nuevo diputado que llega a la Asamblea de Madrid. En algún momento pensé si seguía siendo conveniente mantener el blog cuando existían otras alternativas como twitter.

Finalmente he tomado la decisión de continuar con el blog, ya que es una herramienta muy adecuada para la reflexión. Se seguirá llamando igual pero su alcance o contenido se amplía. Ya no será solo sobre dependencia, sino que contendrá información sobre mi actividad política en la Asamblea y acerca de la actividad política general. Se convertirá por lo tanto en un blog personal más al uso, aunque con una fuerte orientación a los asuntos sociales. Espero que los que hasta ahora me habéis seguido, lo sigáis haciendo. Y que lleguen nuevos lectores.

Poco a poco iré introduciendo, además, alguna pequeña modificación formal que enriquecerá un blog que ha permanecido casi inalterado más de dos años y medio.

Con este nuevo enfoque, os comento que entre las responsabilidades que tendré en la Asamblea está la portavocía de UPyD en dos comisiones: la de Asuntos Sociales y la de Políticas integrales de la discapacidad. Espero poder contribuir desde las mismas a que algunas cosas mejoren en la Comunidad de Madrid

Un abrazo a todos,

Alberto

1 comentarios:

  1. Seguro que sí, Alberto.
    Por nuestros padres, que tuvieron que pasar por una guerra civil y perdieron su niñez y juventud (a mi padre le mandaron al frente con 17 añitos ("la quinta del chupete"), y ahora tienen que sufrir la desidia de una Administración que les ha dejado en el olvido.
    Por nosotros, que si llegamos, nos encontraremos un panorama aún más desolador (nuestros hijos ni siquiera podrán ayudarnos)y las residencias de este país más parecen sanatorios geriátricos. No hay suficientes recursos humanos para atender a los más dependientes para ofrecerle más que asistencia personal: estímulos, cariño, tiempo, distracción.....
    Si no cambiamos este panorama "nos caerá encima"....
    Un fuerte abrazo.
    Rosa M.

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