Leemos hoy en El País que las solicitudes de la renta básica de inserción ha aumentado en un 37% y eso que los datos se refieren a 2009… Según los datos oficiosos manejados esta cantidad se podría haber doblado durante 2010 y alcanzar en la actualidad las 200.000 personas. En el caso de Madrid, estamos hablando de 11.446 en 2009 y un incremento del 9,79%.
Se trata de otro reportaje de Carmen Morán en el que se retrata el impacto de la crisis económica en los servicios sociales. Si hace unos días fue el parón en las plazas geriátricas, hoy es la renta básica de inserción la que refleja bien a las claras lo que está pasando. Solo pensar en la que nos espera una vez que pasen las elecciones y se pongan en marcha los recortes de gasto público que todos imaginamos, se me ponen los pelos de punta. Para colmo, José Manuel Ramírez, Presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales comenta que se trata de "una cifra muy pobre cuando se conoce que hay colas de gente esperando por ellas y que se está recurriendo a las organizaciones benéficas cuando falta el apoyo público al que deberían tener derecho".
Es importante entender en qué consisten este tipo de rentas, que son las que “solicita el ciudadano en las oficinas de los servicios sociales públicos cuando no se dispone de ningún otro apoyo económico o se han ido perdiendo los que se tenían: primero el paro y después las demás ayudas que el Gobierno puso en marcha para paliar las consecuencias de la crisis. Los perceptores son familias que están en el umbral de la pobreza o en riesgo de caer en la exclusión. Cuando se llega hasta ahí es que se han agotado todas las redes que paraban la caída: familia, amigos, prestaciones públicas”.
Tambiñen me quedo con una de las conclusiones que sobrevuela el reportaje y que no me resulta nada sorprendente: “El reto, dicen los expertos, es una ley estatal, un marco general que ponga unos mínimos comunes en este panorama. Si el Estado es quien fija la cuantía que se percibe como salario mínimo interprofesional, también debería fijar la renta para toda España, al menos el suelo, sin perjuicio de que las comunidades las aumenten". En esto, como en tantas otras áreas de servicios sociales, es necesario poner un poco de orden en todo el desbarajuste autonómico en el que vivimos y sus consecuencias sobre el ciudadano.
Y para terminar, solo recordar que UPyD se quedó solo en el Congreso de los Diputados cuando propusimos la Renta Básica de Inserción como alternativa a los recortes sociales del Gobierno.
Y para terminar, solo recordar que UPyD se quedó solo en el Congreso de los Diputados cuando propusimos la Renta Básica de Inserción como alternativa a los recortes sociales del Gobierno.

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