Tengo que confesar que empiezo esta entrada con un poco de mala conciencia por tener algo abandonado este blog. La verdad es que los frentes han aumentado y no le puedo dedicar el tiempo que me gustaría. Y no digo más y voy al grano, que me enseñaron también que hay que dejarse de excusas
Hoy he leído en El Mundo (no os pongo el enlace porque está en Orbyt y lo podeis encontrar fácilmente en la edición en papel, página 55 de Madrid), un estupendo reportaje firmado por Marta Bellver, donde se nos cuenta la historia de Alejandro Díaz, un solicitante de dependencia en Madrid al que le comunicaron que había conseguido plaza de residencia cuando ya había fallecido.
La historia es la clásica, solicitante en enero de 2009 y enfermo de parkinson, que solicita la prestación. Lo curioso es que no le reconocieron la dependencia más alta en marzo del 2010 (cuando le realizaron la valoración), lo que sin duda significa que su estado se deterioró sin que los Servicios Sociales de la Comunidad se enteraran.
El resto de la historia es la de siempre. Según un portavoz de la Consejería de Servicios Sociales su caso era “particular” (como todos, a ver si se enteran de una santa vez, que estamos hablando de personas…) y que “su expediente se tramitó de manera más ágil en la administración autonómica de lo que denuncia la familia”. Resumiendo, que nunca pasa esto y que si se ha retrasado no ha sido por culpa suya. Lo único que ha faltado para cerrar el bucle es decir que la culpa la ha tenido el solicitante… Aprovecho para enviarle un abrazo a Teresa, su hija.
Cuando le recordamos al Consejero que los plazos eternos son intolerables, la respuesta siempre es que hacen lo que pueden y que esos casos de los que hablamos, son los menos.
Yo siempre les recuerdo que el 50% de los solicitantes tienen más de 80 años y por lo tanto están sobrados de años y achaques, pero no de tiempo. Y que si tardan 2 años de media y la esperanza de vida está en 82 años, lo más probable es que esos casos “tan particulares” de los que hablamos sean demasiado comunes. Es decir, que se mueran esperando...
Y la consecuencia es como si oyera llover, a pesar de lo que nos recuerda el mismo reportaje. Y es que el BOCM del 13 de Enero de 2011, publicó una lista con más de 3.500 nombres de personas fallecidas antes de que concluyera el proceso de reconocimiento de la situación de dependencia y del derecho a prestaciones. Entre ellos hay personas que solicitaron la prestación hacía 4 años. Aquí lo podéis comprobar.
Una inmoralidad.

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