Tengo que confesar que todavía sigo sin salir de mi asombro después de haber leído la entrevista de ayer de Mariano Rajoy en El País, en la que declaraba de manera irresponsable que la Ley de Dependencia era inviable.
Ayer dediqué gran parte de la mañana a enviar mensajes en twitter con el estupor que me envolvía y la verdad es que la red devolvía también multitud de mensajes parecidos. Las declaraciones de Rajoy concitaron la poco frecuente unanimidad de asociaciones, empresarios, profesionales, etc.
En una entrevista plagada de esa desesperante ambigüedad y confusión que él mismo reconoce como “marca de la casa”, Rajoy se lanzaba a responder cosas tan inquietantes como la siguiente:
“Lo que hay que hacer es ir haciendo lo que se pueda. Es un objetivo muy loable el de ayudar a aquellas personas que no se pueden valer por sí mismas, pero como le digo podemos tener el modelo de bienestar que nos permitan nuestros ingresos, nuestros recursos y nuestra actividad económica”
Dice que se hará lo que se pueda. Como si la Dependencia (y la autonomía personal, no nos olvidemos), no fuera un derecho subjetivo reconocido por la ley. Como si bastara hacer lo que se pueda con la Educación y la Sanidad. Haga el favor de no ser frívolo, señor Rajoy; con los servicios esenciales no se juega. Son muchas las personas dependientes que reciben ya servicios o ayudas económicas de la Ley y muchas más las que esperan hacerlo. Y no se trata de un lujo prescindible en tiempos de crisis.
Lo preocupante es que mucho de esto suena a la música anticuada del PP. O sea que la dependencia es muy loable (¿cosa de monjitas o de ONGs?), pero no estamos para estos dispendios consecuencia de Zapatero... O a lo mejor es que prefiere esa concepción de los servicios sociales como beneficencia por la que desgraciadamente se deslizan algunos dirigentes del PP.
Siempre nos hemos quejado amargamente de cómo era posible que el PP madrileño se comportara de la manera que lo hacía con una ley que contó con su voto en las Cortes Generales pero que siempre daba la impresión de no considerar totalmente suya. Lo que nos faltaba es que al gobierno nacional llegara una conclusión similar. Por favor, mírense mejor en el espejo de Castilla y León que en el de la Comunidad de Madrid.
Lo cierto es que el discurso de la escasa financiación de la ley (que siempre hemos apoyado), se puede quedar tocado ahora que si todo ocurre como parece que va a ocurrir, el PP ocupa casi todos los niveles de poder territorial. Ya no vale echar la culpa a Zapatero por la poca financiación y posiblemente por eso quieran hacer algo.
No debemos olvidarnos, por otro lado, de la capacidad de creación de empleo de una ley como ésta, que no es nada desdeñable en un país con un 21% de paro, porque además se trata de un empleo sostenible, y tanto público como privado.
Y para terminar, no nos venga con la utilización de criterios de austeridad para justificar recortes en Dependencia. Su coste anual en toda España es similar a la deuda del Ayuntamiento de Madrid o con las inversiones realizadas en el aeropuerto de Ciudad Real se pagaría la dependencia madrileña durante un año.
Además, si su planteamiento fuera serio, podría plantearse la priorización de los casos más graves, la modificación de los criterios de pago ya existentes, etc. Todo antes que un recorte indiscriminado e injusto
Haga el favor de mejorar la eficiencia de la administración, elimine duplicidades que nos cuestan varias dependencias al año, acometa de una vez por todas la eliminación del fraude fiscal, no se embarque en inversiones disparatadas y deje a los dependientes en paz. Sea serio, señor Rajoy.

Estaba siguiendo esta página con mucho interés desde que la descubrí hace un año y pico pero veo con lastima que ha dejado de funcionar desde las ultimas elecciones. Sin embargo pienso que ahora más que nunca es necesaria ya que la Ley de Dependencia no solo sigue sin funcionar como es debido sino que desde el poder público empiezan a poner verdaderas trabas para que no pueda funcionar. Hablan de copagos y cambios de grados en la valoración con lo que muchos dependientes quedarían sin ayuda o simplemente dejan de darla apesar de haber sido concedida. Tengo una hija con esclerosis multiple progresiva segundaria. Después de un año y dos meses de espera por fin la han valorado. Temo que con esta velocidad la ayuda jamás llegará a tiempo.
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